Producen huevos con sustancias que ayudan a prevenir las caries

Después de cinco años de ensayos de laboratorio, un equipo de investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria de Balcarce del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) logró demostrar que anticuerpos extraídos de la yema de huevo de gallina pueden prevenir las caries humanas.

Yema de huevo pueden prevenir caries

A través de análisis bioquímicos y microscópicos, los investigadores comprobaron que la aplicación local de estos anticuerpos, denominados inmunoglobulinas, ayuda a reducir significativamente la cantidad de colonias de bacterias capaces de adherirse a las piezas dentales.

Las inmunoglobulinas fueron obtenidas de gallinas criadas en la Argentina para actuar específicamente contra el Streptococcus mutans , una bacteria capaz de adherirse al esmalte dental, que constituye el punto de partida para el desarrollo de las caries.

El estudio obtuvo el primer premio en la categoría trabajo científico profesional en el último Congreso de Odontología del Mercosur, que se realizó recientemente en Mar del Plata.

Fijación oral

El Streptoccoccus mutans siempre se encuentra asociado al inicio de la caries por su capacidad de colonizar la superficie del esmalte dental en presencia de azúcar, que da lugar a la producción de ácidos que desmineralizan la superficie del esmalte. Esta desmineralización inicia un proceso conocido como «mancha blanca», que si no se revierte termina en la formación de caries.

La mucosa salival produce defensas específicas contra esa bacteria, como la inmunoglobulina A secretoria. Pero es necesario que estos anticuerpos estén presentes de manera permanente y a niveles adecuados para impedir que el Streptococcus mutans se adhiera al esmalte y forme colonias.

En busca de un método eficaz para controlar la aparición de caries en toda la población, los investigadores del INTA estudiaron distintas cepas de Streptococcus mutans aisladas de pacientes y luego se las inoculó en gallinas para obtener anticuerpos específicos contra esa bacteria.

«En las aves, las inmunoglobulinas de la sangre son transferidas a la yema del huevo, en concentraciones muy altas», dijo la odontóloga Soledad Pérez Lozano, que está realizando su doctorado en la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) sobre la base de este proyecto de investigación, dirigido por el doctor Horacio Terzolo, del INTA, y la doctora Marta Negroni, de la UBA.

«Naturalmente, los anticuerpos se producen contra patógenos de las gallinas, pero podemos aprovechar la capacidad de la gallina de producir anticuerpos específicos contra patógenos humanos y emplearlos en la prevención de las enfermedades del hombre», agregó Lozano.

Hasta ahora, para combatir las caries se habían probado en animales vacunas elaboradas con cepas de Streptococcus mutans, pero las reacciones cruzadas inducían enfermedades reumáticas por la semejanza de los antígenos bacterianos con el tejido cardíaco.

En cambio, la administración de inmunoglobulinas extraídas de la de yema de huevo (IgY) no presenta ese riesgo. Además, producirlas es mucho más barato. Por ejemplo, una gallina puede generar en una semana la misma cantidad de anticuerpos que un conejo en un mes.

«La avicultura industrial ya tiene estandarizada la producción de gallinas, lo que facilita la inmunización de cada ave. Pero la ventaja más importante es que esta tecnología no es invasiva, ya que el sangrado de los animales se reemplaza por la recolección de huevos, una metodología que tiende al bienestar del animal», señala Terzolo.

Terzolo, Pérez Lozano y Pablo Chacana, del Conicet, trabajaron con piezas dentales de resina compuesta (un material de restauración con el que se suelen rellenar los dientes cariados) para evaluar la efectividad de las inmunoglobulinas específicas de gallina.

Pudieron observar que a medida que se agregaban anticuerpos la adherencia de las bacterias sobre las piezas disminuía visiblemente. También se valieron del microscopio óptico para comparar la cantidad de colonias bacterianas en ausencia y presencia de los anticuerpos y detectaron diferencias muy significativas a favor de la acción de las inmunoglobulinas.

Ensayos en humanos

«Los resultados nos impulsan a seguir adelante y llevar a cabo estudios con voluntarios humanos para obtener un producto efectivo. Serán estudios simples y sin riesgo, porque las inmunoglobulinas de yema de huevo son totalmente inocuas y, de hecho, forman parte de la dieta normal», dice Terzolo.

El equipo de investigadores imagina diferentes productos con IgY. Por ejemplo, un enjuague bucal (colutorio) o un gel de aplicación nocturna para pacientes con propensión a las caries, pero también yogures, leches cultivadas y hasta gomas de mascar anticaries.

Terzolo aclara que para hacerlo haría falta más investigación: «La selección de alguno de estos productos depende de una estrategia nacional de control y planes sanitarios a largo plazo o, en el caso de la industria privada, de un estudio de mercado, pues implica abrir nuevos horizontes comerciales».

En algunos países, la investigación sobre estos productos marcha viento en popa. Japón ya elaboró chicles con inmunoglobulina y Suecia también está muy avanzada en la materia.

«Son países que cuentan con presupuestos muchos mayores al nuestro, junto con el interés gubernamental y regional para la búsqueda de nuevas estrategias de control de las enfermedades basadas en tecnologías de vanguardia -dijo Terzolo-. «Nosotros tenemos capacidad científica y tecnológica suficientes para ubicarnos entre los impulsores de estos desarrollos en América latina.»

Cifras que asustan

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Fuente: Diario La Nación de Argentina

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